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sábado, 29 de diciembre de 2012

CANTO A MILPA ALTA.


Por: Carlos Argüelles / Jaime Olivos Ramírez

Bajo la falda de una montaña
Se encuentra oculto mi corazón
Y, entre el bullicio y entre el murmullo
Se escucha triste, se escucha dulce esta canción:
¡Milpa Alta linda! ¡Milpa Alta hermosa!
¡Tierra divina de ensoñación!
Son tus mujeres las más bonitas,
Las más hermosas de esta región.

Cuando bajo del monte por la mañana
Y miro sus lindas torres del sol,
Y veo a mi morena que va por su agua
Viene a encontrarme llena de amor.
Y veo a mi morena que va por su agua
Viene a encontrarme llena de amor.

Cuando cruzo de noche por la montaña
Y miro a la luna triste llorando amor,
Platico con las estrellas que tú eres buena,
Que tú eres bella como una flor.
Platico con las estrellas que tú eres buena,
Que tú eres bella como una flor.

Cuando llega la fiesta de Santa Martha,
De San Mateo, la de la Concha y la Santa Cruz,
Se juegan muchos gallos, prenden castillos y hay mucha luz.
Y luego viene la feria, la de mi pueblo que es la mejor.
Esa es Milpa Alta hermosa, tierra divina de ensoñación.
¡Si señor!

Cuando veo en el calendario
El quince de agosto, que es la Asunción
Vamos todos los barrios
Que son hermanos por su bendición,
Y luego sigue la fiesta
Que es la respuesta de tradición;
Porque Milpa Alta ya está afamada
Por su alegría y su devoción.

¡Si señor!
Luego, cuando se acaba todo el bullicio,
Vuelven todos los hombres a su labor.
Por eso, yo a ti te canto Milpa Alta linda,
Mi madre tierra, tú eres mi amor.
Por eso, yo a ti te canto Milpa Alta linda,
Mi madre tierra, tú eres mi amor.
¡Ay, la, la, la! Ay, ay.

Década de los 60's

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LOS MAGOS DE ORIENTE.

Por: Raymundo Flores Melo.

En nuestro país, el seis de enero es sinónimo de alegría infantil ya que marca la llegada de los reyes magos y, con ellos, juguetes, dulces y diversión para gran parte de los niños y niñas. Todos los infantes en vísperas de tal acontecimiento preparan su carta de petición y/o compromiso, en donde, a guisa de reconocimiento, dan cuenta de su buen comportamiento habido y por haber, además de hacer la promesa de ser mejores personas tanto en conducta como en el cumplimiento de sus obligaciones.

El antecedente de hacer regalos a los niños en este día, se remonta al nacimiento de Jesús, ante quién, según el evangelio de Mateo, los magos “le hicieron homenaje, y abriendo sus tesoros le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra”[1]. No es mucha la información que los evangelios canónicos[2] nos dan de estos Magos de Oriente, de hecho, Mateo es el único que habla de ellos al referirse al nacimiento de Jesucristo y lo hace de manera parca. Los datos que proporciona dicen que “llegaron a Jerusalén unos magos de oriente”[3]buscando al “rey de los judíos” para rendirle homenaje y que se entrevistaron con Herodes para preguntarle y que, este último, mando informarse con los sabios de su corte acerca de la profecía y que, al final, los magos al tener en sueños una revelación volvieron por otro camino a su país.

San Mateo, no da número, nombres, país de origen ni otras características del viaje siguiendo a la estrella. Sin embargo, la tradición popular nos dice que fueron tres y que se llamaron Melchor, Gaspar y Baltasar, mismos que son representados en los nacimientos tradicionales mexicanos con ropajes ricos y vistosos, además de los animales que sirven de monturas (caballo, camello y elefante, respectivamente).

Los artesanos realizadores de figuras para nacimientos de barro y de yeso[4], a lo largo del tiempo, han caracterizado a los “santos reyes” de la siguiente manera: Melchor, el de mayor edad, vestido a la usanza árabe, es el primero en llegar pues esta en posición de adoración, algunas veces su corona está colocada en el suelo como símbolo de humildad, él es el portador del incienso. Gaspar es un hombre de edad madura, su barba aún es negra, porta un cofre con oro, su posición indica que esta por llegar al lugar de la adoración. Por último Baltazar – el negrito -, es un hombre joven, completamente erguido que trae consigo la mirra.

En estas figuras, de manera simbólica, son representadas las tres edades del hombre (vejes, madures y juventud) pero también pueden interpretarse, a cada rey mago, como uno de los tres continentes conocidos hasta el descubrimiento de América, es decir, Europa, Asia y África[5]. Las vestiduras, el color de la piel, las monturas, nos pueden ayudar a definir quien es quien, sin embargo, todos estos atributos tienen su origen en algunos de los llamados “Evangelios Apócrifos”[6], cuya fecha de elaboración va del siglo II al VI de nuestra era. De ellos los que nos dan más datos sobre estos “magos” son el Evangelio de Seudo Mateo, el Evangelio armenio de la infancia y el Evangelio árabe de la infancia.

Gracias es estos textos podemos saber el origen de la tradición de los “Santos Reyes”, sus nombres, número y de los presentes que presentaron. Claro, estos textos no son reconocidos por la iglesia católica, no empero, han arraigado en la religión popular por lo menos, la mayoría de ellos, desde la Edad Media y sus contenidos se han ido propagando a lo largos de los siglos, sirviendo de materia prima a pintores y escultores.

Por ejemplo en el Evangelio de Seudo Mateo, se hace referencia al número de “santos reyes” y aporta además que “transcurridos dos años, vinieron de Oriente a Jerusalén unos magos, que traían consigo grandes ofrendas”[7] “e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra”[8], es decir, según este evangelio eran tres.

En el Evangelio árabe de la infancia habla del lugar de origen de los magos y de la cálidad y cantidad de los presentes que portaban. A la letra dice lo siguiente: “tres reyes, hijos de los reyes de Persia, tomaron, como por una disposición misteriosa, uno tres libras de oro, otro tres libras de incienso y el tercero tres libras de mirra. Y se revistieron de sus ornamentos preciosos, poniéndose la tiara en la cabeza, y portando sus tesoros en las manos”[9]. Cabe señalar que según este escrito, los magos salen de Persia “al primer canto del gallo,... con nueve hombres que los acompañaban, y se pusieron en marcha”[10] el día siguiente al “25 del primer kanun (fiesta de la Natividad de Cristo)”[11] y llegan a Jerusalén al rayar el día y, poco después, pasada la entrevista con Herodes, encontraron la caverna en donde se encontraron con la sagrada familia.

En el Evangelio armenio de la infancia – que es el más largo y rico en detalles sobre el hecho - se mencionan los nombres de los “reyes magos” y se dice que eran hermanos y a que naciones gobernaban pero no siempre es coincidente con el país o zona que les tocaba gobernar, únicamente no cambia la asignación a Melchor como gobernante del reino persa. Para éste evangelio, los magos llegan a Jerusalén el 9 de enero pues “habían salido de su país hacía nueve meses, y que llevaban consigo un ejército numeroso,... El primero era Melkon, rey de los persas, el segundo Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes. Y los jefes de su ejército, investidos del mando general, eran en número de doce. Las tropas de caballería que los acompañaban, sumaban doce mil hombres, cuatro mil de cada reino”[12]. Agregando además que los magos “Aunque fuesen hermanos e hijos de un mismo padre, ejércitos de lenguas y nacionalidades diversas caminaban en su séquito. El primer rey, Melkon, aportaba, como presentes, mirra, áloe, muselina, púrpura, cintas de lino y también libros escritos y sellados por el dedo de dios. El segundo rey, Gaspar, aportaba, en honor del niño, nardo, cinamomo, canela e incienso. Y el tercer rey, Baltasar, traía consigo oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio”[13]. Con gran adorno se nos pinta la caravana de los “santos reyes”, pero debemos hacer hincapié en el testimonio escrito que portaban, pues según su tradición, era “una orden divina concerniente a un designio que el Señor ha prometido cumplir a favor de los hijos de los hombres”[14], testimonio que había llegado a las manos de los magos de la siguiente manera: “cuando Adán hubo abandonado al Paraíso, y cuando Caín hubo matado a Abel, el Señor concedió a nuestro primer padre el nacimiento de Seth, el hijo de consolación, y, con él, aquella carta escrita, firmada y sellada por el dedo del mismo dios, Seth la recibió de su padre, y la dio a sus hijos. Sus hijos la dieron a sus hijos, de generación en generación. Y, hasta Noé, recibieron la orden de guardar cuidadosamente dicha carta. Noé se la dio a su hijo Sem, y los hijos de éste la trasmitieron a los suyos. Y éstos a su vez, la dieron a Abraham. Y Abraham la dio a Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Alto, por cuya vía nuestro pueblo la recibió, en tiempo de Ciro, monarca de Persia”[15] quien se las dio a los ancestros de los magos.

Sean de lugar que quiera la imaginación popular, pasada o presente, los “santos reyes”, son una de las tradiciones mexicanas que muchos de nosotros guarda como uno de los recuerdos más felices de la infancia, como si fuera un maravilloso sueño que, esperemos, pese a la gran crisis económica que sufrimos, persista y podamos heredarla a las nuevas generaciones.

Enero de 2006.



[1] DE LA PEÑA, Ernesto. Los Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan. México, Aguilar, 1996, p. 14
[2] Los evangelios canónicos son los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Por narrar la vida de Jesús a partir de un mismo punto de vista, a los tres primeros se les considera “sinópticos”.
[3] DE LA PEÑA, E. Op cit., p. 13
[4] El uso de figuras de yeso empezó a popularizarse a partir de los años setenta del siglo pasado.
[5] ZUFFI, Stefano. Episodios y personajes del Evangelio. Barcelona, Electa, 2003, p. 89
[6] La edición mexicana de estos textos es: Evangelios Apócrifos. México, CONACULTA, 2002, 716 pp.
[7] Ibid. p. 50
[8] Ibid. p. 51
[9] Ibid. p. 102
[10] Ibid. p. 102
[11] Ibid. 101
[12] Ibid. p.168
[13] Ibid. p. 168
[14] Ibid. p. 171
[15] Ibid. p. 171

lunes, 3 de diciembre de 2012

EL VIEJO SEÑOR DEL TEUHTLI, DEIDAD PROTECTORA.


Por: Raymundo Flores Melo.

Hace poco, dando continuidad a un proyecto escolar de fomento a la lectura, fue localizado un pequeño libro con una narración relativa al Teuhtli, cono volcánico enclavado en el sur de la ciudad de México, donde el conejo es uno de los personajes centrales de la historia.

Si bien el papel del Teuhtli, en cuanto a deidad protectora que recibe peticiones de lluvia y contra granizadas que dañan la cosecha, ya ha sido tratado, teniendo como sustento los cuentos de doña Luz Jiménez y la tradición oral salida de los labios de don Joaquín Bermejo[1], este texto viene a ratificar la importancia simbólica de dicha elevación para los antiguos habitantes de lo que hoy es Milpa Alta.

Después de leer el texto dio inicio el rastreo para saber la fuente original de la que se había valido su compilador. El resultado fue el nombre de una mujer: Isabel Ramírez Castañeda Álvarez (1881-1943), oriunda de Milpa Alta, quién antes de 1912 hizo trabajo antropológico en la zona como ayudante del norteamericano Franz Boas.

Isabel Ramírez Castañeda fue profesora normalista, nahua-hablante y la primera mujer arqueóloga en México. Colectó varios cuentos de la región, los cuales fueron reunidos por Boas para dar origen al artículo Ten folktales in modern náhuatl que realizó junto con Herman Karl Haeberlin.
Los cuentos atribuidos a esta mujer milpaltense son: Tehuehuentzin ihuan tochtl (The old man of Teutli and the rabbit); Tepemaxtla ihuan coyotl (The fox and the coyote); Techalotl ihuan tuza (The squirrel and the prairie dog)[2].

La trama de El viejo del Teuhtli y el conejo es la siguiente:

Ha pasado la época de lluvia, ya se ha recogido la cosecha, todo el campo está seco, sin alimento necesario para dar sustento a un joven conejo huérfano, quien va de paraje en paraje buscando comida hasta que, sediento y cansado, se encuentra con el viejo del Teuhtli, a quién  reconoce y  llama “Mi Padre, mi Señor”.
El “conejito”, después de arrodillarse y besar el suelo, le pregunta dónde va y el por qué no está en el lugar de siempre. A lo que el señor responde que el frío es muy fuerte, que tiene que calentarse y que además ya está muy cansado.

El conejo intuye lo que sucede con el viejo señor, y decide sacrificarse para que la deidad no se vaya, a lo que el viejo dios se niega pero el animal le argumenta que sin él la vida no sería posible en ese lugar. Convencido y en retribución a la noble acción, el señor accede a volver a su sitio después de beber el líquido guardado en un maguey.

Al final del cuento el viejo del Teuhtli manda al conejito a la cueva de Mexcalco, donde le dice encontrará alimento y agua necesaria para su sustento. Le dice: “Entra y verás los frutos como en primavera. Lo que quieras comer”.

Iniciemos un breve análisis de texto:

Simbólicamente el interior de las montañas y cerros representaba el vientre materno y, por ende, la fertilidad. La ida  del viejo del Teuhtli implicaba la falta de lluvia, de buenas cosechas, es decir, de alimento en la región, por eso el conejito no duda en decirle: “Toma tu cuchillo de obsidiana, córtame con él y bebe mi sangre. De ese modo te volverás fuerte y podrás desplazarte a donde desees”[3].

La presencia fertilizadora del cerro-volcán viene a reafirmarse por la presencia de otro ser relacionado a la fertilidad, a la abundante reproducción: el conejo (tochtli). Figura que  “simboliza el pulque, la embriaguez divina, la luna y la fecundidad”[4],  además de estar relacionado “con el sur y con la naturaleza fría de las cosas”[5].

De manera aparente el sacrificio no se realiza, sin embargo, debemos recordar que el conejo esta relacionado con la creación del pulque, que Ome Tochtli (dos conejo) es la deidad de esta  bebida embriagante y que el viejo bebe agua guardada en el maguey (agua miel) pues las lluvias no están presentes en esa época del año. ¿Se trata de un autosacrificio del viejo señor del Teuhti-conejo? ¿Del morir para renacer con toda las potencialidades del ser nuevo?

Así mismo, la aparición del Teuhtli como un señor viejo se circunscribe a la tradición de presentar a los cerros y/o volcanes como personas para interactuar con los hombres. De esa manera varias deidades van transitando por los pueblos como ancianos, ancianas o borrachitos vestidos de manera humilde y hasta descalzos, sin pedir nada a nadie, y ocasionalmente ofreciendo dones que, de ser aceptados, traerían beneficios al pueblo. “Los volcanes nunca reciben alimentos ‘aquí bajo’, es decir, no aceptan un gesto de generosidad profana. De modo que aquel que quiera obsequiarles un don tendrá que hacerlo ritualmente…”[6]

En relación con la cueva de Mexcalco, que también es mojonera de la propiedad comunal milpaltense, podemos decir lo siguiente:

El nombre del lugar nos brinda una explicación del suceso narrado, nos proporciona una idea del porqué el Viejo del Teuhtli manda al conejito a  ese lugar. Mexcalco tiene dos posibles traducciones, una relacionado con la humedad y otro con la presencia de magueyes. 

La primera de ellas vendría de las palabras nahuas: mixtli (nube), cal - li (casa) y co (lugar), es decir el lugar de la casa de nubes, sin embargo, como lo apunta Sergio Sevilla[7], “la raíz -cal- no siempre debe traducirse como casa, pues existen otros contextos en donde está presente esta raíz y nada tiene que ver con casa”, sino más bien da idea de un contenedor, de un recipiente.

La segunda posible traducción sería la proveniente de la palabra mexcal - li (agave, maguey de donde se extrae el agua miel para fermentar) y co (lugar), cuya traducción sería: “en el lugar de los mexcales o lugar de los magueyes”.

Observando el lugar y con la información proporcionada por algunos vecinos de Milpa Alta[8], la traducción que mejor refleja la realidad geográfica del lugar es la primera. Aún el día de hoy, la humedad del lugar se hace patente para cualquier persona que visite el sitio.


Diciembre de 2012.


[1] Véase el texto: FLORES MELO, Raymundo. Nuestros dioses del agua: el Teuhtli y el Tulmiac. En http://teuhtli.blogspot.mx/2012/04/nuestros-dioses-del-agua-el-teuhtli-y.html .
[2] FARFÁN CAUDILLO, Miguel Ángel. Milpa Alta: aproximación bibliográfica. En Boletín de Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Vol. 13, No 1-2: Primer y segundo semestre, México, UNAM-IIB, 2008, pp. 223-224
[3] FERNÁNDEZ, Francisco (selec.) Mitos y Leyendas de los Aztecas. México, EMU, 2006, p. 50
[4] MARTÍ, Samuel. “Simbolismo de los colores, deidades, números y rumbos”. En revista de Estudios de Cultura Náhuatl.  México, UNAM, 1960, p.96
[5] LÓPEZ AUSTIN, Alfredo. El conejo en la cara de la Luna. Ensayos sobre mitología de la tradición mesoamericana. México, ERA-INAH-CONACULTA, 2012, p. 24
[6] GLOCKNER, Julio. Los Volcanes Sagrados. Mitos y rituales en el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl.  México, Punto de Lectura, 2012, pp. 34-35
[7] Agradezco a Sergio Sevilla Peña, originario de Santa Ana Tlacotenco la ayuda prestada para la traducción del nombre de esta cueva, así como la abundante y documentada explicación al respecto.
[8] Véase FLORES MELO, Raymundo. Tres lindero: Mexcalco, Teuhtli y Yeteco en el blog Teuhtli: Un lugar en la Milpa Alta ( http://teuhtli.blogspot.mx/2012/07/tres-linderos-mexcalco-teuhtli-y-yeteco.html )