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viernes, 6 de abril de 2012

UN SANTO ENTIERRO QUE MUCHOS DESCONOCEN.



Por: Martha Retana Zamora.

Si eres del poblado de Milpa Alta seguramente conoces el  Cristo del Santo Entierro que se encuentra en la parroquia de la Asunción de María. Es una de las tres imágenes de Jesús que se requieren para la representación de Semana Santa. Es el que vemos durante la crucifixión y camino hacia el Santo Sepulcro.

Pero lo que seguramente no sabes, al igual que yo hasta el año pasado, es que existe otro Cristo del Santo Entierro que es mucho más antiguo que el de la parroquia y que no se encuentra en ninguna iglesia; sino bajo el resguardo de una familia que le ha dado abrigo desde  hace más ochenta años. Se trata de una imagen de aproximadamente 1.5 metros de longitud, articulada y que cuenta con una cavidad bucal. En su rostro se aprecian restauraciones no realizadas profesionalmente.

No se sabe con certeza el año de procedencia ni el lugar en el que originalmente estuvo. Lo que si sabemos, gracias a la información brindada por la familia Jardines, es que fue rescatado de entre escombros cuando el señor Pablo Jardines decidió regresar a su hogar, años después del éxodo de 1916, en el que muchos milpaltenses tuvieron que abandonar  sus casas a causa de la matanza de amigos y familiares por parte de las fuerzas federales.

Se cuenta que este Cristo fue hallado en el barrio de los Ángeles, frente a la casa que hoy lo acoge. Las condiciones en que se encontraba seguramente eran lamentables y muy posiblemente se le tuvieron que hacer algunos trabajos de restauración.  Aunque los recursos eran pocos, dado la crisis reciente por la que el pueblo acababa de pasar, el señor Pablo, tatarabuelo de la más reciente generación de la familia, se las arregló para acondicionarle un sitio en el interior de la humilde vivienda de adobe. Más tarde, ya en mejor situación se le mandó hacer un oratorio especialmente para él y es ahí donde lo encontramos, siempre provisto de flores, bellamente ataviado y en su nicho de cristal.

La familia Jardines por algún tiempo  accedió a prestar esta imagen para las celebraciones de la Semana Santa en la parroquia de la Asunción, e incluso quisieron donarlo definitivamente  pero cuentan que cuando iban a trasladarlo, simplemente no lo pudieron mover. Desde ese entonces lo podemos apreciar en ese lugar. No obstante, el reconocimiento continúa  hasta nuestros días, ya que el Viernes Santo, por la noche, cuando se representa el entierro de Jesús, se hace una parada justo frente al hogar citado en señal de saludo y respeto al viejo Cristo del Santo Entierro.

Por su parte la familia, año con año, celebra una misa en honor a esta imagen el miércoles de ceniza y se brinda un pequeño refrigerio a las personas que lo acompañan.  Todo esto se lleva a cabo gracias a la unión familiar que ha propiciado esta imagen y a la Señora Nicolasa Ortiz, madrina del Santo Entierro. Los hermanos se organizan para aportar su cooperación económica, comprarle la indumentaria, realizar la limpieza cada semana y cambiarle flores. Sin duda alguna esta historia es una gran muestra de amor y de fe.

Abril de 2012.

jueves, 5 de abril de 2012

LA SEMANA SANTA EN MILPA ALTA:


CX años de Tradición y Misticismo
Miguel Agustín Jiménez Medina.1
I
Con la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo del año 2009, se cumplen XC años de llevar a cabo esta festividad religiosa en Villa Milpa Alta.2 Sin embargo, a pesar de los muchos años que tiene arraigada esta práctica-socioreligiosa, es común entre sus habitantes el desconocer el por qué de ella, para qué y sobre todo, cuando surgió, en donde y más aún, hacía donde va.

Es importante hacer notar que para la próxima representación que se llevará a cabo en el año 2009, los habitantes de Milpa Alta encontrarán un cambio radical en la manera de presentar esta escenificación. Debido a esto, me parece pertinente hacer un recuento hasta llegar a la modernidad de lo que es la Semana Santa en Milpa Alta y que dentro de su calendario de festividades religiosas, se puede considerar como una de las más importantes después de la peregrinación anual al santuario del Señor de Chalma.

Creo así mismo pertinente establecer un intento de justificación de cómo se llevó a cabo el proyecto de la representación y que ésta sirva de parte aguas para hacer un estudio histórico-antropológico-social de una de las tradiciones que más identifican a los milpaltenses: la Semana Santa y el misticismo que a esta festividad rodea. Las fuentes para este estudio han sido variadas de tal manera, que se emplearán elementos teóricos del campo del conocimiento histórico, social, antropológico, teológico y muy importante, la historia oral que en las últimas décadas han servido para hacer una reconstrucción de la historia, particularmente para entender lo que el sujeto de la historia percibe de su realidad y de qué manera ha influido ese contexto en su pensamiento y en sus ideas, objetivo de la historia de las mentalidades, término surgido en los primeros años del siglo XX.

II
La religión ha jugado un papel fundamental en la cosmovisión del hombre desde sus orígenes. De esta manera, el hombre ha buscado un objeto que le brinde protección e inspiración ya sea en el mundo celeste o en el inframundo. Ya en las culturas madres como la mesopotámica, como en las mesoamericanas, la religión ha estado unida al sistema administrativo y político. Y si uno hace un recorrido por el devenir histórico del hombre, se podrá dar cuenta de la presencia de las religiones en el desarrollo de las sociedades, así la Iglesia Católica Apostólica y Romana, es una de las más importantes en la historia medieval, moderna y contemporánea a nivel mundial. Es decir, necesariamente el hombre necesita tener un sustento que lo ayuda a obtener algo que quizá el no puede hacer. En términos filosóficos simples, eso sería la fe, una fuerza que ayuda a lograr algo que tú no puedes realizar.

Pero aterricemos en el plano común, en el plano social, aquel en donde el hombre realiza sus prácticas cotidianas. La Semana Santa… aquello que “sirve para recordar lo que Dios hizo por nosotros y por nuestros pecados”3, ha servido como un medio por el cual la Iglesia Católica, “única heredera de Cristo”, -como lo ha manifestado en meses recientes el jerarca católico Benedicto XVI-, ha mantenido un buen servicio de evangelización para los habitantes del mundo que hasta el siglo XV solo se congregaba en el viejo continente europeo y que ha partir del descubrimiento de América en el mismo siglo, habría la posibilidad de ganar mas adeptos. Particularmente por medio de las bulas alejandrinas inter caetera en donde se establecía que todos los territorios conquistados por España tendrían que ser evangelizados en la religión católica, el imperio del obispo de Roma fue creciendo cada vez mas día con día.

La Semana Santa como tal, tuvo como objetivo desde los primeros tiempos del cristianismo antiguo, rememorar los últimos días de vida del fundador del cristianismo: Jesús de Nazareth. Fue en el siglo IV cuando comenzaron a llevarse las prácticas en memoria de lo que se suponía que Jesús había hecho a su llegada a Jerusalén como los evangelios lo ponen de manifiesto. Los festejos consistían en que

… niños tan pequeños que apenas podían caminar, se reunían en el Monte de los Olivos, realizaban lecturas y cantaban himnos y antífonas. Formaban una procesión para entrar a Jerusalén y en los días siguientes recordaban la oración en el Monte de los Olivos, la Última Cena y la Crucifixión. El viernes adoraban los supuestos restos de la verdadera cruz.4
          
Fue durante el Concilio de Nicea cuando se estableció que la Semana Santa debería de ser uno de los ritos que conformaran la doctrina de la Iglesia Católica junto con otros mas como Los Sacramentos de la Santa Madre Iglesia, y el Credo de Constantino o Credo Niceano.5

Fue hasta el siglo V, cuando Dionisio el Exiguo determinó la calendarización de la Semana Santa, así como dividir al tiempo histórico en antes de Cristo y después de Cristo, aunque sus cálculos no fueran los correctos. Tan es así que Jesús no nació por lo tanto en el año 0, sino que nació 6 años antes. Esto se deduce puesto que Herodes el Grande nació en el 4 a. C y puesto que en el año de su muerte mando matar a todos los infantes de 2 años, Jesús nació en el 6 a. C. En cuanto a la Semana Santa, quedó establecido que el tiempo de remembranza tenía que estar delimitada de la siguiente manera: 1) La Resurrección ha de conmemorarse en domingo; 2) Este domingo ha de ser el que sigue a la primera luna llena de la primavera en el hemisferio norte y 3) La Semana Santa no puede coincidir con la Pascua judía. Partiendo de tal base astronómica, el Domingo de Resurrección puede ubicarse entre el 22 de marzo y el 25 de abril.6 Particularmente los festejos de esta conmemoración alcanzan mayor fuerza en países europeos con una tradición católica ancestral como España. Y fue precisamente que con el descubrimiento y conquista por parte de la península ibérica,  como la religión católica llegó a “Mejico”, la gran Tenochtitlan a imponer esta doctrina.

Grave fue la situación en la que se encontraban los frailes evangelizadores al llegar a un lugar en donde el lenguaje era diferente, la vida y sobre todo la religión que era totalmente ajena a la que ellos estaban acostumbrados a practicar. Fue a partir de 1524 cuando comenzaron los trabajos de evangelización sirviéndose en gran medida del teatro y la escenificación para mostrar a los indios los fundamentos de la religión cristiana. El primer hecho que fue tema de la teatralización fue el nacimiento de Jesucristo con lo que se originan las pastorelas que tienen un origen mexicano. Después, la pasión de Cristo fue el segundo motivo de evangelización. Fue en 1546 cuando en un convento de Huejotzingo, Pue., se representó por primera vez la pasión de Jesús.7

Este proceso de evangelización estuvo inmerso en la Contrareforma y en una nueva búsqueda por tener mayor control de los agremiados a la religión católica. Particularmente en Nueva España este movimiento se vio reflejado con la creación del Santo Oficio en 1571 y la labor de las órdenes mendicantes8 para obtener mayor cantidad de evangelizados. También durante este proceso se dio un aumento considerable de lugares en donde se estableció el culto católico donde se acostumbraban hacer ritos prehispánicos. Entre ellos estuvieron Chalma, el Tepeyac, Los Remedios, Zapopan e Izamal.9 Hay que recordar aquí haciendo un paréntesis, la manera en que impusieron la religión católica y el ejemplo más claro que fue el culto mariano del guadalupanismo.10

III
De esta manera, el camino que siguió la religión católica fue de manera sintética es el siguiente: 1) el cristianismo tuvo libertad de culto en el  Imperio Romano por Constantino en el 313 mediante el edicto de Milan. Sin embargo no prohibió las demás prácticas religiosas que se llevaban a cabo en el imperio; 2) la religión católica siguió viva en España (particularmente en lo que nos interesa) aun durante la dominación de los moros, teniendo su apogeo en la edad media y durante los siglos XV y XVI con la expansión del imperio español; 3) por medio del descubrimiento de América, (las Indias) la religión llegó a América Latina  y a México por medio de la conquista. Fue en el mismo siglo XVI cuando las misiones franciscanas llegaron al señorío momozca y comenzaron la tarea evangelizadora con la construcción del convento de la Asunción de María en Milpa Alta.

En lo que respecta al objeto de este estudio, -la Semana Santa-, comenzó a llevarse a cabo en 1899.11Es importante tomar esta festividad como centro de investigación descentralizándolo de las cuestiones religiosas. Si bien es cierto que es una práctica de una religión, un rito mediante el cual se rinde tributo a una deidad, esta circunscrita en una sociedad particular con rasgos que la hacen diferente a un estilo de vida particular. Y es que  a pesar de ser Milpa Alta una de las 16 delegaciones que conforman el Distrito Federal, mantiene aun un modus vivendi alejado de la vida urbana. La modernidad y la industrialización no han logrado cambiar la cotidianidad de la población milpaltense.

Hay por tanto una vida con los dos rasgos poblacionales: lo urbano y lo rural. Urbano porque cuenta con las características de urbanización: agua, drenaje, alcantarillado, luz, comunicaciones; rural, porque las relaciones sociales de comunicación tiende a estar circunscrito a un ambiente más local; sus tradiciones y costumbres en relación a lo religioso y su alimentación, son un claro ejemplo de vida rural, de un pueblo. Veamos algunos ejemplos para llevar a la práctica esta teoría.

Primero, es muy común estar perdido en algún lugar de Milpa Alta. Se busca una avenida y simplemente a un 90% de personas que se le pregunte, no sabrán darnos razón de la ubicación. Sin embargo, si se busca por medio de la persona que se quiere ubicar, rápidamente le darán la ubicación exacta. La vida cotidiana -es decir esos “sentimientos, inquietudes intelectuales, aspiraciones de trascendencia espiritual y formas de sociabilidad”12- que los milpaltenses expresan día a día, son una muestra que nos permiten encontrar la esencia de una comunidad rural. Un ejemplo tan simple sería la comida del milpaltense. Carne fresca de animal recién matado sean aves o carnes; verduras traídas de la huerta a la mesa, etcétera. Esto sería imposible encontrarlo en una sociedad urbana. Pero centremos la atención en un rasgo particular que hace de Milpa Alta una comunidad rural y que es en donde gira el tema que guía este trabajo: las costumbres y tradiciones.
En los años cincuenta el antropólogo estadounidense Clifford Geertz definía la cultura como pautas de significados; restringía el concepto de cultura reduciéndolo al ámbito de los hechos simbólicos. 

Estos hechos se enmarcan en lo que podríamos definir “identidades”, mismas que nos permiten diferenciarnos entre una y otra cultura. Es decir, las costumbres y tradiciones que forman la cultura milpaltense, permiten que sea una localidad no solo rica en cultura, sino también en historia y que al entrelazar ambas, hacen que el milpaltense sea un sujeto en la historia que construirá esa característica que se menciona anteriormente. Es entender lo que circunscribe el hecho –la Semana Santa–; sería en pocas palabras ver esa historia que es la sustancia de la sociedad,  misma que es una especie de esfera heterogénea en donde se entrelazan la estructura política, la producción, el arte, la ciencia y por supuesto, la vida cotidiana, con una relación de lo primario y lo secundario.13  
Pero… ¿A que se debe que esta tradición se mantenga vigente por más de cien años? Este es el centro del estudio. Por ello, responderé lo siguiente:

Lo primero es entender como la comunidad de Milpa Alta se ha apropiado de una religión tan arraigada. Es muy sencillo. El milpaltense es mexicano y por ende, dentro de la cultura del mexicano esta la tradición española de la religión. Magistralmente Samuel Ramos establece como el mexicano por herencia de la conquista, no puede enajenarse de la cultura europea ni mucho menos de la religión europeizante: la católica.14 Sin embargo, hace falta hacer uso de la microhistoria aplicada a Milpa Alta.

Por un lado tenemos la religión europea y por otro lado tenemos la religión mesoamericana. Lo primero que se debe hacer notar, es el sincretismo que se hizo en la práctica religiosa. Un elemento que nos permite constatar esta afirmación, es la musicalización que se hace para complementar la representación y que comúnmente se denomina “chirimía o caja”. Pero hay que delimitar aún más. La chirimía es un instrumento de viento que es familia de las flautas dulces. Fue introducida a la Nueva España en el siglo XVI y su fabricación continuó hasta el XX. El uso fue común en los cultos religiosos y era parte del grupo musical que era denominado por el mismo nombre de chirimía y estaba integrado por la chirimía y un tambor que era derivado del tambor mesoamericano llamado teponaztle. Pero la “chirimía” que se utiliza en la musicalización de la escenificación es muy diferente. Es realizada por medio de la flauta corta o piccolo y un tambor corto o tambor de guerra que fue introducido a la milicia a mediados del siglo XIX.

La característica más importante en la representación de la Pasión de Cristo es sin lugar a dudas el uso de imágenes religiosas que representan a Jesús de Nazareth en tres advocaciones diferentes: el Divino Maestro, el Divino Salvador y el Santo Entierro. Cada una de las imágenes ha estado a cargo de las “mayordomías” encargadas de su custodia. Esta característica ha sido la productora de un elemento que es crucial en la “identidad” de la tradición religiosa: el misticismo. Y es que “el salir en la representación daba temor a los participantes y más cuando se salía de Judas o de Samuel Beli-Beth”.15 La imagen religiosa ha infundido entre la comunidad católica, respeto, divinidad, sacralidad y sobre todo temor. Así como una imagen es capaz de hacer milagros a favor de un sujeto, también es capaz de hacer toda clase de castigos. De tal manera, que cuando una persona “le falta el respeto a la imagen, le falta a Dios y eso es un pecado muy grave”.16 El misticismo rodea esta práctica religiosa. 

Hay elementos que aun en esta época, la mayoría de los habitantes desconocen y que se mantienen vivos en la tradición oral que pasa de generación en generación siendo los ancianos la fuente viva de las historias que para un escéptico simplemente no significarían nada. Y un ejemplo vivo de esto es el uso de la caña que se le pone al “Divino Salvador”, que es de carrizo y que tiene simbólicamente una flor de “nopalillo” y es que cuando el carrizo floree, “-es porque Dios va a venir a juzgarnos, es cuando va a ser el final de los tiempos”.17 

La figura de los santos y de las imágenes ha sido el medio por el que el cristianismo católico ha logrado mantenerse con fuerza en sociedades que en un principio eran politeístas y que al entrar en las sociedades fueron fusionándose a la circunstancia. Es decir, como dicta el dicho… “si no puedes con el enemigo, únetele”. A pesar de las contradicciones que surgieron cuando el cristianismo primitivo comenzaba a formular su doctrina y con movimiento iconoclastas durante el Bizancio, logró mantener esta herramienta de culto y ritos religiosos. Desde los primeros usos de las imágenes y los santos comenzó a surgir un hecho que no podría desligarse de este medio: los milagros. Estos sucesos fueron desde los primeros tiempos un fortificante de la religión católica. Dice Antonio Rubial:

Los milagros y hechos prodigiosos se referían a aquellos actos que estaban por encima del orden de la naturaleza: la premonición, la clarividencia, el poder sobre los elementos y la curación de las enfermedades.18

La representación ha ido evolucionando conforme al tiempo. Cuando en 1899 Juan Lara y Reyes Taboada iniciaron la representación, contaba con tan solo 6 personajes y que para 1927 contaba ya con 15. Es importante señalar que pese a los difíciles años revolucionarios particularmente en 1913 con la usurpación de Victoriano Huerta y de la insurrección del movimiento zapatista en el sur del país, Milpa Alta al ser escenario de actividades militares, no interrumpió esta festividad. En otro momento difícil para el catolicismo como lo fue la Cristiada, tampoco Milpa Alta se vio afectada. Hay que recordar que en la Ciudad de México este movimiento social no tuvo mayor actividad que como la tuvo en el bajío.

Fue en 1931 cuando Alberto Fuentes Cruz y después de que muriera Taboada tomó a su mando la dirección de esta festividad. Alberto Fuentes era originario de Milpa Alta, del barrio de Santa Cruz y laboró durante más de 35 años en la SEP complementando sus actividades en el INBA, particularmente en Bellas Artes. Tuvo contacto con gente del teatro y la televisión como Ernesto Alonso y Enrique Alonso “Cachirulo”. Estos contactos los mantenía cuando iba a la ciudad de México a rentar el vestuario para la representación. Cuando se acercaba la festividad, -dice Antonio Bermejo-, íbamos a la Casa Tostado que estaba en Lazarillo de Tormes por la Lagunilla. También íbamos a Casa Bertha que estaba en avenida Chapultepec a un lado de Televisa y ahí muchas veces el señor Fuentes encontró a don Ernesto Alonso del que tenía una amistad muy buena y siempre le decía que se animara a irse a trabajar con el.

Las labores actorales que desempeñaba Alberto Fuentes, no solo implicaba lo relacionado a la Semana Santa. A lo largo del año estaba en constante actividad. Tan solo en mayo, “se montaban obras de teatro que eran presentadas en el mercado, en la explanada y en el atrio de la capilla de Santa Martha; en septiembre se presentaban Los pregones de México y para el día de muertos preparábamos don Juan Tenorio”.19 Conforme iban avanzando los años, la gente mantenía intereses para participar por lo que fue necesario elaborar un libreto que abarcara más participantes y por ende, más personajes. Fue entonces cuando en 1943 Alberto Fuentes elaboró un libreto basándose en obras literarias de lo que resultó el guión de El Mártir del Gólgota con un total de 65 personajes que incluía tanto personajes históricos, como surgidos del imaginario literario. Pero fue tan completo el libreto que requería de más tiempo del que se contaba, por lo que hubo necesidad de irlo acortando hasta llegar a la versión final que quedo en 1965, dos años antes de la muerte de su adaptador.

Después de esta etapa, y hasta la fecha, la dirección recayó en los que fueron los seguidores del señor Fuentes. Facundo Laguna, conocido como “Don Concho” continuó con la tarea de mantener viva la tradición. En los años setenta se fue alternando la dirección con otro de los discípulos aunque en menor medida, Arturo Gómez. Ya para la década de los 90, iban surgiendo gente nueva como Sergio Meza y para el nuevo milenio salían Cruz Abad y Mario Galicia.

Después de la muerte de Alberto Fuentes, la dirección continuó el mismo hilo conductor sin modificación alguna. La tradición se mantuvo en su estructura original de la década de los años 30 y 40. Los fundamentos líricos en los que se han basado no han permitido que la comunidad adopte una nueva conciencia de los nuevos tiempos, de las necesidades de la sociedad milpaltense.

IV
El camino que ha seguido el sujeto del nuevo milenio ha sido escabroso. La modernidad  llena de cambios sociales, político, económicos, industriales, ha influido en parte al pueblo estudiado. La religión también ha ido avanzando a la par con la modernidad y a la vez, junto con la religión caminan a la par las “tradiciones”. Este término, ha de permitir conocer manifestaciones culturales y religiosas que practican las sociedades y que son parte esencial para mantenerse vivas y no caer por el abismo de las “sociedades sin memoria” y que son muy comunes en la modernidad.20

Bajo este contexto, aplicamos la teoría de la memoria de un pueblo, de una sociedad por medio de las tradiciones. La representación de la Semana Santa adoptada como una tradición le ha permitido al milpaltense tener una memoria de su historia, de su cultura al menos desde finales del siglo XIX y todo el XX. Pero entonces… ¿sería válido hacer una ruptura en el proceso de esta práctica socio-religiosa? Por supuesto que sí. He mencionado en líneas precedentes que la modernidad trae consigo cambios no solo en cuanto a la estructura política, social y económica. La religión, particularmente la católica ha sido victima de este proceso de cambio. Este siglo XX ha visto surgir nuevas teorías teológicas en la interpretación de las escrituras y el establecimiento de nuevos dogmas. Los tiempos modernos nos permiten ver más que nunca, -ha excepción de la época medieval-, la influencia y el papel que ha jugado la iglesia frente al estado. Particularmente en América Latina en el pasado siglo inmediato, la iglesia mantuvo influencia frente a los estados liberales haciendo que surgiera una la Teología de la Liberación teniendo su origen en el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellin en 1968.21

En base a esto, es imprescindible desligar la modernidad de la sociedad con la modernidad de la religión, de la iglesia. Los elementos de una sociedad moderna en base al uso de la racionalidad, han hecho que también los elementos de la religiosidad vayan a la par de tal manera que ya no solo sea cuestionar ¿cómo?, sino  el ¿por qué?22

Esta práctica religiosa nos permite encontrar otra característica importante dentro de la sociología de la religión y que es el uso de la “religión popular” la cual, tiene la cualidad de tener más resistencia que la de la religión común. Esta religión popular se entiende como las peregrinaciones, los ritos de curación y el culto a los santos locales.23 Ésta es pues, la religión que se practica en Milpa Alta y que ha mostrado de manera indiscutible su resistencia al tiempo, ha crear la memoria del pueblo milpaltense.  

Particularmente en México, es clara la situación por la que atraviesa la iglesia católica en estos tiempos modernos. La práctica pastoral actualmente tiende a irse sobre dos vertientes. La primera con un carácter apologética-defensiva que parece abrevar la tradición de la Contrarreforma y por la otra, aunque de manera minoritaria, de orientación ecuménica, humanista y concientizadora inspirada en el Concilio Vaticano II.24 Por ello, considero que es necesario hacer una ruptura dentro del proceso de la festividad, pero a la vez darle una continuidad para que siga viva. La ruptura consistirá en este caso, en adoptar nuevos elementos que nos brinda la modernidad en relación a la interpretación del conocimiento en dos áreas fundamentales para la formación de las personas que participaran: el histórico y el actoral. Los trabajos historiográficos recientes de la cultura judía en el periodo antiguo, centrándose en el siglo I d. C., permitirán al participante conocer más de los judíos, de los romanos y de los griegos, siendo las tres culturas que se entrelazaban en los momentos en que Jesús vivió y sufrió su pasión. Es entender los elementos con los que muchas veces se tiene contacto y que no se sabe qué es y para qué es. Era común observar en las representaciones pasadas a los sacerdotes portando libros, cuando la imprenta tiene sus orígenes hasta el siglo XI y logra perfeccionarse en el siglo XV.

Por estas cuestiones, se ha considerado necesario comenzar a dar una formación elemental de los aspectos históricos para después continuar con los elementos de actuación. Con todo esto, la representación del próximo 2009 de la Pasión de Cristo y de la festividad de la Semana Santa presentará una ruptura, en el sentido de la manera en cómo se hacía, cómo se representaba y la manera de percibir el proceso que representa el libreto. Y es que en épocas muy recientes surgió el debate de la posición antisemita y la idea que creer que los judíos habían sido los autores intelectuales de la muerte de Jesús. Otros por su parte argumentan que fueron los romanos, puesto que ellos crucificaron al nazareno. Por mi parte, me inclino más a argumentar que fueron los judíos quienes lo mataron sobre todo ante la postura que tuvieron que adoptar los sacerdotes al ver amenazada su posición no solo religiosa sino política. También se le dará una continuidad, en el sentido de que se presentará una vez más como parte de la “memoria” cultural mediante el uso de las “tradiciones”.

Esto permite entender que es importante ir al compás del tiempo, de la modernidad y englobar al sujeto de la nueva sociedad con su práctica social, política, económica y religiosa. Es tiempo de que el milpaltense rompa esa barrera de vivir con su pasado. Él, solo debe servir para ver los errores cometidos y servir de ejemplo para no volver a caer en los mismos errores. Pero cuando un pueblo sigue repitiendo las mismas prácticas que hacía hace diez, veinte o treinta años, se resiste a vivir su presente, a adaptarse a su mundo real, al instante mismo en el que respira. Gracias a la “religión popular” que se practica en México y particularmente en Milpa Alta y a la práctica de las tradiciones, su memoria le permitirá seguir con lo que se comenzó a desarrollar desde fines del siglo XIX –como es el caso de la Semana Santa–. En este sentido… las manifestaciones recientes de “renovación religiosa” no contradicen todo lo que se ha dicho en el pasado (…) no se trata de un proceso de desaparición de la religión en una sociedad masivamente racionalizada, sino un proceso de recomposición de lo religioso, en el seno de un movimiento más vasto de redistribución de las creencias, en una sociedad cuya incertidumbre es –por el hecho de la primacía que confiere al cambio y a la innovación–  condición estructural.25

Al final mientras exista Dios y el hombre y mientras exista la fe y el misticismo, habrá ritos enmarcados en las tradiciones, en esas prácticas que hacen de un pueblo, una porción de cultura e historia, ese pueblo en donde se mezclan la religión y la vivencia pura de lo que significa vivir en carne propia los últimos días de vida del hombre “mas humilde” de la humanidad: Jesús de Nazareth, y volver a revivir eso… eso que es simplemente la Semana Santa en Milpa Alta.◄

Agosto, 2008.


1 Historiador egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es estudiante del programa de Posgrado de Maestría y Doctorado en Historia en la misma institución.
2 Pongo el término “Villa” como mera tradición de llamar así a la cabecera delegacional, ya que en términos  de población, ya no se puede clasificar como Villa a esta demarcación en el sentido que sus habitantes ya rebasan los que se establecían en la ley orgánica del Distrito Federal cuando Milpa Alta era considerada como un sector de la población con límites poblaciones de “villa”.
3 Entrevista a la Sra. Blanca Cruz, julio 2008.
4 Rafael Muñoz Saldaña, “Secretos de Semana Santa” en Conozca Mas, Edición, Marzo, 2008.
5 Norbert Brox, Historia de la Iglesia primitiva, Trad, Claudio Gancho, Barcelona, Editorial Herder, 1986. pp. 223-234.
6 Rafael Muñoz Saldaña, Op. Cit…
7 Boletín del Archivo General de la Nación, T. XVIII, Num. 2. pp. 153-186
8 El clero se divide en dos grupos: el secular, que son los Diocesanos, los agremiados al poder la figura directa del Obispo de Roma (el Papa) y que vive dentro de la sociedad y el clero regular, que está integrado por las órdenes como los franciscanos, los jesuitas, los carmelitas, agustinos, etc.
9 Antonio Rubial, La Santidad Controvertida. Hagiografía y conciencia criolla alrededor de los venerables no canonizados de Nueva España, México, Fondo de Cultura Económica, 2001. pp. 57-58.
10 Uno de los estudios sobre el tema y que aborda de una manera objetiva está: Edmundo O’Gorman, Destierro de Sombras, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1996.
11 Entrevista al Sr. Antonio Bermejo, noviembre, 2007. Esta entrevista ha sido la principal fuente para el estudio de esta festividad, ya que el entrevistado vivió gran parte del proceso histórico. Actualmente cuenta con 106 años.
12 Pilar Gonzalbo Aizpuru, Introducción a la historia de la vida cotidiana, México, El Colegio de México, 2006. p. 78
13 Agnes Heller, Historia y vida cotidiana, Barcelona, Grijalvo, 1972. p. 21
14 Samuel Ramos, El perfil del hombre y la cultura en México, 37 reimp., Madrid, Espasa Calpe, 2001. pp. 91-96.
15 Entrevista… Antonio Bermejo. Op. Cit.
16 Ibid.
17 Ibid.
18 Antonio Rubial, La santidad controvertida… Op. Cit. p. 39
19 Entrevista con el Sr. Cutberto Fuentes, enero 2008.
20 Para entender en forma más completa este término véase: Eric Hobsbawn y Terence Ranger, The Invention of Tradition,Cambridge, Cambridge University Press, 1983.
21 Elio Masferrer Kant, ¿Es del Cesar o es de Dios?, México, Plaza y Valdés, 2004. Pp. 225-226
22 Peter Berger, The sacred Canopy. Elements of a Sociological Theory of Religion, New York, Doubleday, 1967.
23 François Isambert, Le sens du sacré. Fête et religion populaire, París Minuit, 1982.
24 Gilberto Jiménez, “La Iglesia católica y las sectas en reciprocidad de perspectivas”, en Gilberto Jiménez at alReligión y sociedad en el sureste de México, México, CIESAS del Sureste, 1989. pp. 16 y ss.
25 Danièle Hervieu Léger, “Nuevas formas de religiosidad”, en Gilberto Jiménez, Identidades religiosas y sociales en México,México, Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM, 1996. p. 33


EL CONSEJO DE LA CRÓNICA DE MILPA ALTA.


TRABAJANDO POR EL RESCATE Y LA DIFUSIÓN DE NUESTRO PASADO
Por: Raymundo Flores Melo*

El Consejo de la Crónica de Milpa Alta (COCROMA) nace formalmente en el mes de septiembre de 2002, en una ceremonia presidida por la entonces jefa delegacional Guadalupe Chavira de la Rosa. Previo a este acontecimiento, el profesor Manuel Garcés Jiménez, a lo largo de varios meses, contacta y organiza a las personas interesadas en preservar el pasado de los doce pueblos de la delegación. La convocatoria es amplia y, en un primer momento, llega una considerable cantidad de gente. Se busca crear un organismo serio que haga una revisión crítica de la historia  regional y le de sustento documental.

El COCROMA se  plantea diferentes objetivos y temáticas. El profesor Manuel Garcés es nombrado presidente del consejo y el doctor Francisco Chavira Olivos presidente honorario. La organización da como resultado la aparición, el 29 de marzo de 2003, del primer número de la revista Teuctzin y la preparación de otros dos ejemplares. Los cronistas de Villa Milpa Alta, San Antonio Tecomitl, San Pablo Oztotepec, San Bartolomé Xicomulco y San Salvador Cuahtenco preparan varios textos donde rescatan parte de la historia, las costumbres, las tradiciones y la lengua náhuatl.

Sin embargo, los esfuerzos de varios meses resultan vanos pues el cambio de administración no beneficia el proyecto, la encargada del despacho Judith Venegas Tapia se desentiende de él, teniendo en puerta la entrega, por parte de la editorial, del segundo número de la revista. En los tiempos adversos algunos abandonan la agrupación, pero un buen porcentaje continúa adelante.

La siguiente administración delegacional, encabezada por Cuauhtémoc Martínez Laguna, escucha al COCROMA, de sus expectativas de trabajo cultural, de la edición de su revista pero no responde a las peticiones y, más aún, hace que el grupo salga del museo regional. A partir de ese momento inicia el peregrinar por varios pueblos y por las casas de algunos compañeros. Pese a los problemas el consejo sigue funcionando.

Los miembros del COCROMA buscan otra manera de llegar a la población y difundir los trabajos realizados. Se acercan al señor Sergio Rojas, director de la Revista Nosotros, quien les abre las puertas de la publicación en el año 2004, iniciando de esa manera una participación ininterrumpida hasta el presente.

La inquietud de tener un medio propio para dar a conocer la historia regional de Milpa Alta, hace que algunos miembros del COCROMA participen en la convocatoria del PACMyC-2004, gracias a la cual en abril de 2005, con los recursos obtenidos, sale a la luz la pagina electrónica www.cronicamilpaalta.org. Misma que ha servido para que una mayor cantidad de personas, no sólo de México, sino de todo el mundo conozca un poco más de Milpa Alta y los milpaltenses.

La fortaleza del grupo hace que en el año 2005 busque un logo que lo identifique, donde se plasmen sus objetivos principales. La creación, difusión y discusión son las premisas a seguir y eso es lo que refleja el escudo del COCROMA. En él, dentro de un círculo, como fondo, se hacen presentes el volcán Teuhtli y el cerro Yeteco, frente a los cuales se ve una mano sosteniendo una pluma –representando la creación -, bajo ella un libro – la difusión – y, en la parte inferior, dos vírgulas de la palabra contrapuestas que simbolizan la discusión de ideas. Fuera del círculo se encuentran, de manera estilizada, una planta de maíz y un nopal que hacen referencia al pasado y presente agrícola de Milpa Alta.  El creador del logotipo fue el  joven diseñador Pablo Fidel Jiménez Flores, quien ha colaborado de manera destacada con el consejo en cuanto al diseño de carteles.

En ese mismo año, la Sociedad defensora del tesoro artístico de México, debido al trabajo de investigación y difusión hecho, nombra a los miembros del COCROMA custodios voluntarios del patrimonio artístico de cada una de sus comunidades.

En 2005 y 2006, diferentes lugares se abren para escuchar a los cronistas de Milpa Alta: el Museo de la Ciudad de México, Tlalpan, Xochimilco, entre otros muchos pero no Milpa Alta. Es con el motivo de la presentación del profesor Adán Caldiño, en un foro de la delegación Iztapalapa, cuando se inicia el contacto con la Asociación de Cronistas del Distrito Federal y Zonas Conurbadas. El cronista de Tepito, Alfonso Hernández, asistente al acto, invita al COCROMA a participar; algunos cronistas de Milpa Alta se integran y empiezan una fructífera relación, pues se abren nuevos espacios y se conoce a más gente interesada en la historia de su lugar de origen.

Con la llegada del nuevo jefe delegacional  José Luis Cabrera Padilla, en 2006, el COCROMA vuelve a plantear el financiamiento de la revista Teuctzin, su propuesta es aceptada, e inclusive se entregan borradores de los trabajos para que fueran mandados a un editor, sin embargo, la publicación no puede concretarse por las múltiples trabas burocráticas que los mismos funcionarios implementan.

En febrero de 2007, los días 23, 24 y 25, en el claustro de la Parroquia de la Asunción, el COCROMA realiza suPrimer Encuentro de Cronistas de Milpa Alta, coordinado por los profesores Abelardo Jurado Jiménez, Manuel Garcés Jiménez y Raymundo Flores Melo, evento donde no únicamente se dan cita sus miembros y otros destacados milpaltenses, sino varios cronistas e historiadores de las delegaciones del D.F. para hablar sobre Milpa Alta.

Este ejercicio, con todo y sus fallas, dejo en la cabeza de los consejeros satisfacción y el ánimo de seguir en la misma senda. La respuesta de los habitantes de los pueblos de  Milpa Alta fue buena, ya que en cada presentación la concurrencia era numerosa.

De la relación con la Asociación de Cronistas del Distrito Federal y Zonas Conurbadas, surge la oportunidad de que los integrantes del COCROMA participen en la elaboración del libro Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones, en la parte correspondiente a Milpa Alta, publicado por la Secretaría de Educación del GDF.

Desde el 9 de marzo, todos los viernes del 2007, a las 20:00 horas, los miembros del consejo participaron en el programa Raíces Culturales de Radio Xtremo (89.3 FM), trasmitido desde San Pedro Atocpan y conducido por Juan Carlos Guzmán, emisión en la que se compartía con los radio escuchas sobre las tradiciones, fiestas e historia de los pueblos de Milpa Alta, así como de las comunidades cercanas de  las delegaciones de Xochimilco y Tláhuac. Esta agradable experiencia finalizó el mes de diciembre de dicho año.

Las invitaciones a encuentros de cronistas  y otros eventos fueron varias, de tal manera, que en el 2007 el COCROMA se presentó nuevamente en Xochimilco y Tlalpan, además de la delegación Benito Juárez y el municipio de Chalco.

El 27 marzo de ese 2007 en la parroquia del Colegio de la Vizcaínas, el COCROMA recibe un premio de parte de laSociedad defensora del tesoro artístico de México por su trabajo en el rescate de la memoria histórica y la conservación del náhuatl, dicha presea le fue entregada durante la XXVIII ceremonia de premiación de dicha agrupación presidida por el arquitecto Leonardo Sepúlveda.

La lengua náhuatl, la lengua materna de los milpaltenses, también ha tenido un lugar destacado en los trabajos del COCROMA. El 8 de septiembre de 2007, se celebraron las Primeras Jornadas de Lengua Náhuatl en Milpa Alta, su organizador fue el profesor Abelardo Jurado, y en ella, por vez primera se reunió un importante número de nahua hablantes de los pueblos de Milpa Alta para discutir sobre el significado del topónimo “Xicomulco”.

Para el mes de noviembre del mismo año, el COCROMA efectúa  su II Encuentro de Cronistas de Milpa Alta, en esta ocasión durante los días 27 y 28 de octubre, en el pueblo de San Pablo Oztotepec. El primer día se realiza en el atrio de la iglesia de Chalmita y el segundo en las instalaciones del Cuartel Zapatista. Este acto fue dedicado a la memoria del profesor Juan Crisóstomo Medina Villanueva, recientemente fallecido, destacado narrador oral del barrio de San Mateo en Villa Milpa Alta. Este segundo encuentro, destinado a recordar las festividades de los muertos, fue coordinado por el señor Pascual Gallegos Palma y el profesor Gilberto Lozada Ortiz.

En el 2008, ante la Secretaría de Cultura del GDF, el consejo participa con una propuesta para la difusión de la memoria histórica de Milpa Alta, gracias a la cual puede hacerse de un cañón, pantalla y equipo de sonido para las diferentes presentaciones que realizan cada uno de sus miembros.

El 2006 y 2007 fueron años fructíferos para el COCROMA, pues tuvo la oportunidad de asesorar y colaborar con algunos proyectos como el de la revista Cristóbal el Brujo, elaborada por Ensamble Comics. El fruto fueron dos números dedicados a Milpa Alta: “El libro negro” y “Aquellas lejanas batallas”. También participó en el video Milpa Alta Micailhuitl. La fiesta de los muertos, realizado por el grupo Disidencia Visual; además de prestar ayuda al video experimental Teuctzin: Mito e Historia, elaborado por alumnos de diseño gráfico de la UAM-Xochimilco que puede verse en internet.

En 2008 los integrantes del Consejo se presentaron en Xochimilco, Tlalpan y Coyoacán en diferentes eventos para hacer su labor de difusión de las costumbres y tradiciones de los pueblos de la delegación.

Para las fiestas de agosto, el COCROMA fue invitado a participar dentro del marco de la LXX Feria Regional de Milpa Alta, los días 15 y 16, con dos charlas, la primera en torno al alto relieve de la Coronación y Asunción de la Virgen y, la segunda, sobre los hombres y mujeres destacados de la región.

A finales de 2008 y principios de 2009, el COCROMA junto con otros interesados en la historia milpaltense colaboró en el levantamiento del inventario del patrimonio material e intangible de los doce pueblos de la demarcación, proyecto de la subsecretaría de cultura del GDF.

Los miembros en activo del COCROMA son: Abelardo Jurado Jiménez (Xicomulco); Adán Caldiño Paz (Cuauhtenco), Esther Mérida González (Cuauhtenco), Eugenio Raúl Ramírez Retana (Cuauhtenco), Esther Caldiño Mérida (Cuauhtenco), Pascual Gallegos Palma (Oztotepec), Gilberto Lozada Ortiz (Oztotepec), Artemio Solís Guzmán (Milpa Alta), Ignacio Medina Meza (Milpa Alta), Raymundo Flores Melo (Milpa Alta), Sergio Sevilla Peña (Tlacotenco), Maricela Flores Perea (Miacatlan), Víctor Hugo González Chimal (Tecozpa), Alfredo Yescas Flores (Tecomitl), Gloria Medina Robles (Tecomitl), Manuel Garcés Jiménez (Tecomitl),  Ricardo Flores Cuevas (Mixquic) y Alicia Eguiluz de Antuniano (UNAM).

La labor y dedicación de sus miembros, ha hecho que este grupo sea reconocido en todo el Distrito Federal pero, lo más importante es que ha llamado la atención de otras personas de la región para trabajar en el rescate cultural de sus pueblos.

El Consejo de la Crónica de Milpa Alta, es un grupo abierto que requiere de una mayor participación de los milpaltenses y que está interesado en colaborar con todo trabajo que ayude a preservar las costumbres y tradiciones de los habitantes de esta zona sur de la Ciudad de México. A todo aquel curioso por su pasado le damos la más cordial bienvenida.

*Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta y vecino del barrio de la Concepción.
rayflome@gmail.com

TRADICIÓN ORAL, LENGUA NÁHUATL E HISTORIA:


INVITACIÓN AL RESCATE DEL PASADO DE MILPA ALTA
Por: Raymundo Flores Melo*

La tradición oral juega un papel importante en la construcción de la historia de los pueblos con raíces indias1. Si bien, en un primer momento, estas comunidades no contaron con una voz que se hiciera oír dentro de la cultura hegemónica, el uso de esta fuente para la historia permite revalorar y reescribir parte de lo que nosotros llamamos historia nacional.

La gran riqueza que encierra la tradición oral todavía no ha sido explotada en su totalidad, hay muchas cosas para sacar a la luz de los cientos de pueblos que conforman nuestro país, de los miles de personas que han vivido su particular historia.

Los susurros de los antiguos habitantes de la Milpa se escuchan y nos cuentan una gama de aconteceres que traen, del pasado al presente, la palabra, las costumbres y tradiciones de quienes nos antecedieron.

La cultura resguardada por años se hace vigente. Voces como la de doña Luz Jiménez (†)2, del maestro Fidencio Villanueva (†)3, la de don Carlos López Ávila (†)4, la de José Concepción Flores Arce (Xochime)5, la del profesor Juan Crisóstomo Medina Villanueva (†)6,la del señor Miguel Vilchis Mancera (†)7 y la de don Antonio Bermejo8, sumadas a otras tantas, nos hablan de la gran importancia que le han dado los milpaltenses a la preservación de su pasado, de la querencia por la tierra que les vio nacer, así como el interés de legar a las nuevas generaciones una carga cultural, donde la lengua náhuatl ocupa un importante lugar.

Los nahua-hablantes reunidos, desde 1987, en el poblado de Santa Ana Tlacotenco9 han revitalizado la lengua materna de los milpaltenses, personas como Librado Silva Galeana y Francisco Morales Baranda hacen oír parte del conocimiento de los pueblos indios del sur del Distrito Federal; su participación con el doctor Miguel León Portilla ha enriquecido los estudios de la lengua náhuatl y ha hecho de Milpa Alta y sus pueblos bastiones de su preservación.

Dentro de este renglón también destaca la labor de promoción cultural llevada a cabo por don Inocente Morales Baranda y Artemio Solís Guzmán con sus clases de náhuatl, además del trabajo del señor Juan Torres Vilchis y el grupo de niños y niñas que prepara para llevar la poesía bilingüe del maestro Fidencio a distintos y variados foros del Distrito Federal.

En torno al habla mexicana, como olvidar las  diez Ferias del Libro Náhuatl10 preparadas por el maestro Abelardo Jurado Jiménez de San Bartolomé Xicomulco, la promoción y difusión que se hizo para los milpaltenses de lo que fue la lengua materna de sus antepasados.

Lo mismo ha pasado con otras personas que, de manera individual o en conjunto, han aportado su granito de arena en el conocimiento del pasado de la región; qué decir del doctor Francisco Chavira Olivos, exdelegado político (1998 – 1999) y autor de una de las primeras monografías de la región; o más recientemente, la labor de rescate y difusión que lleva a efecto el grupo Cultural Atoltecayotl y Juan Carlos Loza Jurado11 con las video realizaciones dedicadas a lo que han denominado “pueblo momoxca”, al náhuatl, a doña Luz Jiménez, al telar de cintura y a la preservación del medio ambiente; destacando también la elaboración del libro de relatosFrente al Tlecuil y otro más dedicado a la fauna de Milpa Alta.

Así mismo, en 2006, la casa de la cultura  de la “Quinta Axayopa” de San Pablo Oztotepec, con la coordinación de Noelia Cañedo Lozada y Rodrigo García Fernández, publicó un hermoso libro donde rescata la memoria oral de varios de los habitantes del pueblo12. Destacando aquí el trabajo del señor Pascual Gallegos Palma y del profesor Gilberto Lozada Ortiz.

De igual forma, el esfuerzo individual que ha realizado, desde 1972, el profesor Manuel Garcés Jiménez en el rescate de la historia del pueblo de San Antonio Tecómitl zonas circunvecinas con sus publicaciones en el Sol de México” y en la revista Nosotros, es encomiable y puede servir como ejemplo de perseverancia y pasión en la búsqueda del pasado.

Una mención especial merece el Consejo de la Crónica de Milpa Alta (COCROMA), organismo independiente, formado en 2002 por ciudadanos interesados en el conocimiento del pasado de su región. Este grupo, pese a no contar con apoyo institucional, se ha dado a la tarea de difundir la cultura milpaltense en varios foros, así como celebrar encuentros con investigadores locales. Su trabajo ha dado como resultado la publicación de la revista Teuctzin (2003), así como varios reconocimientos y que la historia de cada uno de los pueblos de la delegación se conozca en casi todo el Distrito Federal y más allá de las fronteras con la aparición de su pagina electrónica (www.cronicamilpaalta.org) y con la participación de algunos de sus miembros en la Asociación de cronistas del Distrito Federal y Zonas Conurbadas A.C.

Fruto de la influencia del COCROMA son las investigaciones que se realizan en el pueblo de San Salvador Cuauhtenco por parte de los profesores Adán Caldiño Paz y Raúl Ramírez Retana, y el surgimiento de la pagina electrónica teuhtli de Raymundo Flores Melo.

Todos estos esfuerzos individuales han contribuido a hacer de Milpa Alta un ejemplo en el trabajo de rescate de la “tradición oral”, de la lengua náhuatl y de la historia regional. Gracias a todos ellos, nuestros pueblos han dejado de ser desconocidos para un buen número de habitantes de la ciudad de México, y han hecho que esas personas que consideraban a Milpa Alta como algo lejano y ajeno, la miren con otros ojos y vean la importancia cultural y natural que posee.

La historia oral tiene en sí una carga emocional importante pues, gracias a ella, las personas pertenecientes a una comunidad se sienten identificadas y refuerzan su sentido de pertenencia a un lugar. Este componente proporciona la emotividad que hace significativo un conocimiento – en este caso el histórico -, al mismo tiempo que logra conservar parte de la cultura que, debido a múltiples factores, ha ido debilitándose e inclusive llegándose a perder en parte.

Por eso, hoy se vuelve necesario que, cada uno en su pueblo - de los doce que conforman la delegación de Milpa Alta -, empiece el rescate de tradiciones, cuentos, canciones, pequeños relatos, hechos particulares, forma de vida, técnicas de cultivo que todavía están en la mente de los viejos, en la cabeza de aquellas personas que por iniciativa propia se dieron tiempo de conocer su pasado o que estuvieron presente en sucesos importantes de su localidad.

Si bien es cierto que varios científicos sociales, desde la primera década del siglo XX, han estudiado parte de la historia, costumbres, tradiciones, lengua, religión de Milpa Alta, es preciso que este esfuerzo salga de los y para los milpaltenses. Es necesario que lo hagamos nuestro, pues va a ser una de las pocas defensas que tengamos ante una inminente absorción por parte de la gran urbe que es la Ciudad de México. Muchas veces estos investigadores han caído, por desconocimiento, en errores y omisiones, mismos que se han reproducido de forma exponencial, pues sus trabajos son las fuentes de donde toman datos otras personas. Es aquí donde se hace necesario hacer una revisión y corrección de las imprecisiones.

Los materiales recolectados serán la fuente donde los interesados, ya sean cronistas, historiadores u otros estudiosos del pasado, tomarán los elementos para reescribir la historia de cada una de nuestras comunidades. En nuestras manos está el legar aquellas cosas que consideramos importantes, aquellas que ya se estén perdiendo, o bien, como de manera sabia lo dijo uno de los viejos milpanecos en un párrafo de los documentos de la propiedad comunal de Milpa Alta “para que sepan los que aún no nacen”.

Todavía falta mucho por saber de cada uno de los barrios que conforman nuestros pueblos, de sus iglesias, santos, mayordomías, de sus diferentes actividades económicas, de su gente y la manera de pensar y, claro,  de ese continuo en la historia de Milpa Alta: la defensa de la tierra y bosque comunal que se viene desarrollando desde finales del siglo XVI y que ha servido, a finales del siglo XX, con la búsqueda de la documentación para la confirmación y titulación de la propiedad comunal, para darle un nuevo impulso al estudio del pasado; pues gracias a este movimiento se pudo realizar la paleografía y hacer públicos los documentos primordiales – que obran en el expediente agrario de Milpa Alta –  que han servido a más de uno para sustentar sus trabajos de investigación.

En este renglón, la actuación del profesor Raymundo Flores Aguilar ha sido importante, pues a lo largo de más de veinte años, recopiló documentación sobre Milpa Alta y su propiedad comunal, acudiendo tanto a dependencias gubernamentales como a vecinos participes en los diferentes momentos de la defensa por la tierra.

Lo curioso o paradójico del asunto es que estos documentos no han sido procurados por la representación comunal reconocida por las autoridades, sino por un grupo de comuneros de Villa Milpa Alta, San Lorenzo Tlacoyucan y San Juan Tepenahuac que, pese a las trabas legales y de la propia representación, han trabajado de manera conjunta en el resguardo y rescate de los documentos de la comunidad.

Si bien, es cierto que existen instancias gubernamentales, tanto a nivel local como federal, encargadas de proyectos de rescate cultural de los pueblos originarios, la difusión e impacto de los mismos ha quedado circunscrito, en el mejor de los casos, a unas cuantas personas de cada comunidad por la carencia en difusión.

Por ello, a la par del rescate de la tradición oral y de los trozos de la historia, debemos pensar en los medios de difusión que  ayuden a dar a conocer estas investigaciones a cada uno de los sujetos a los que les pertenece. El internet es una herramienta inmejorable en estos casos, por que no únicamente se circunscribe a lo local.

Milpa Alta es mucho más que nopales y mole, su pasado siempre trae insertado su afinidad por el trabajo; primero sembrando los maizales y el cuidado de sus terrenos, después con el cultivo de magueyes y la producción de pulque; y ahora con el nopal y la industrialización del mole.

La capacidad de adaptarse a las cambiantes circunstancias económicas ha hecho de los milpaltenses gente emprendedora que lo mismo puede estar sembrando la tierra que desempeñando un trabajo de tipo burocrático, o bien encontrarse vendiendo sus productos en los diferentes mercados del Distrito Federal, Estado de México y Morelos pero conservando una esencia que los hace partícipes de un continuo cultural.

Por eso la necesidad de mirar hacia atrás, de trabajar en el rescate de nuestra historia y difundirla. Por eso la existencia de una pagina electrónica como www.teuhtli.com.mx, donde los interesados puedan encontrarse y decir, desde un lugar de la milpa alta: esto somos.

*Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta y vecino del barrio de la Concepción.
rayflome@gmail.com


1 Véase SITTON, Thad, et.al. Historia Oral. Una guía para profesores (y otras personas). México, FCE, 178 pp.
2 Fue informante y maestra de lengua náhuatl de Roberth Barlow y de Fernando Horcasitas.
3 Maestro de muchas generaciones de milpaltenses, autor de la primer monografía histórica y con una producción poética variada, además de traducciones a la lengua náhuatl.
4 Informante y coautor del antropólogo Joaquín Galarza. En vida fue presidente del Consejo Supremo Náhuatl en el D.F.
5 Maestro de náhuatl, narrador y poeta, con varios trabajos importantes en su haber. Fue informante de de Rudolf van Zantwijk.
6 Excelente narrador oral de los cuentos que escucho de los labios de su madre Francisca Villanueva Rojas, La India Bonita. A cada uno de sus cuentos les imprimía un gran sentimiento que hacía que sus escuchas vivieran la emoción por el reflejada.
7 Fue uno de los informantes de Rudolf van Zantwijk en su libro Los indígenas de Milpa Alta, herederos de los Aztecas.
8 Informante de la antropóloga Teresa Losada.
9 Véase SILVA GALEANA, Librado “Experiencias de los encuentros de Nahuahablantes en la Delegación Milpa Alta”, en Urbiindiano. La larga marcha a la ciudad diversa. México, GDF-UACM, 2005, 413 pp.
10 Se llevaron a cabo desde 1996 hasta el año 2005.
11 Loza Jurado ha sido el responsable de edición de los libros Quetzaltlahtolli del maestro Xochime y de Aztecacuicame del profesor Fidencio Villanueva.
12 Se trata del libro Xulaltequetl. Memoria de vida. San Pablo Oztotepec. México, GDF-Casa de la Cultura Axayopa, 2006, 112 pp.


MILPA ALTA EN EL CORAZÓN.



Por: Jorge Fernando Robles Romero

Mi pueblo es tierra de maizales
entre flores que no acaban
son canastos de ilusiones
con los verdes de sus bosques.

Es Milpa Alta y sus amores
un manojo de pasiones
la reciedumbre de sus hombres
entre canto de mujeres.

Mi pueblo;
es instante de pradera
luz del relámpago
de maizal interminable.

Es la mezcla de lenguajes
Malacateticpac hoy Milpa Alta
es ladera de montaña
es la falda de Iztaccihuatl
es espera de doncellas
penacho incandescente
de Popocatepetl enamorado.

Cuando la mujer descansa
es un lecho entre las flores.

Mi pueblo;
es un trino entre las aves
es un canto entre mujeres
es fermento de magueyes
es leyenda en los labios de los hombres.

Es turquesa y esmeralda
es tormenta y arco iris
es la enagua de Iztaccihuatl
y deleite del guerrero.

Es ternura en sus calles
de zaguanes olvidados
es un pueblo de pintores
de enmohecidas paredes.

Es el ocre de sus calles
y el olor a tierra de sus valles
el oro viejo de sus templos
en la mansedumbre de sus hombres.

Es colmena ardiendo
en los cirios de sus templos
Xochipillis sagrados
en sus nuevos teocallis.

Mi pueblo no tiene nombre
porque tiene todos los nombres
puedes llamarle lugar de flores
o a orillas de un bosque.

Sus nombres se mezclan
como si fueran pinturas
es pincel de atardeceres borrosos
jacarandas por nubes arrastradas.

Es deslave de laderas de montañas
es agua que corre entre calles empinadas
es ropa tendida cuando el sol florece
y es olor a sopa cuando la luna crece.

Sus bebidas son sencillas
como el neutli, el anís
o la canela de la luna llena
y el aromático café de una noche de lluvia.

Cuantas flores caídas tras la tormenta
como desbarata el agua el Tepozteco
que cae herido entre rojas flores
como pastorean las reses
en la niebla de los bosques
cuánto camina un campesino
para ganar un sustento
cuánto pinta un pintor
para mostrar a su pueblo
cuánto narra el escritor
por amor a su pueblo.

MILPA ALTA, DISTRITO FEDERAL, 2007


MILPA ALTA.


Por: Jorge Fernando Robles Romero

Muchedumbre de espigas
bajo nubes de tormenta
baja el agua
hasta barrancas profundas
tal parece que se deshace mi alma
tal parece que pierdo la calma.

28 de mayo de 2006.

miércoles, 4 de abril de 2012

YO FUI MONTADO EN UN NAHUAL.




Por: Juan Crisóstomo Medina Villanueva

Un día cuando la gente va a donde se encuentra nuestro Señor y que se conoce como Chalma, un joven llamado Antonio Rojas, cuando llegó de regreso de la raspa, se encontraba parado en el portillo de su casa en Teopancaltitla (cerca o detrás de la iglesia) con una mirada tan triste que luego luego demostraba, pasó un señor de nombre Felipe Yescas, quien vivía en las afueras del barrio en el paraje llamado Xolaltenco (A la orilla de los solares o patios) aquí en San Mateo, Malacachtèpec Momòzco (lugar de los túmulos funerarios rodeado de cerros) ahora Milpa Alta. Con gran respeto se saludaron,  así como se acostumbra en nuestro querido pueblo, ¿Cómo alcanzaste la noche muchacho? y Mi bisabuelo respondió ¡Bien, Gracias!

Don Felipe dijo: ¿Estás muy triste?  El joven respondió: “No, sólo salí a distraerme porque no hay nadie en casa, fueron a visitar a Nuestro Padre Dios en Chalma”.

Ese señor, luego que oyó al joven muchacho, dentro de su cabeza empezó a trabajar  ideas y le preguntó: ¿En verdad ya eres hombre? Mi bisabuelo le respondió: Yo ya tengo el alma madura aún cuando sea muy joven, ¿Por qué me lo pregunta?  Don Felipe inició una plática hasta que lo invitó de esta manera: ¿Si quieres? ¡Vamos! Sólo tú y yo cuando las campanas llamen a oración (8 P: M:), ya que él para sus adentros deseaba enseñarle a ser un joven nahual. Mi bisabuelo no creía lo que le platicaba en señor, señalándole bien claro que su abuelita y sus hermanitos habían salido desde muy temprano, antes que el Sol saliera; todavía estaba oscura la madrugada de ese 3 de enero.

Don Felipe dijo entonces: Yo sé cómo irnos, por eso te he preguntado si en verdad ya eres muy macho. Yo soy nahual y lo que se dice de mí, es verdad. Nosotros andamos robando por el sur (Morelos) Nosotros adormilamos a las mujeres, a los hombres y a los niños, cuando aullamos, se detiene el medidor del tiempo (reloj) si de veras vas conmigo irás montado sobre mí. Ahora todavía te puedo platicar, cuando me convierta en animal, solamente como animal estaré; espérame mientras voy a recoger lo necesario para ir. Voy a mi casa; mientras, tú toma un canasto, una cobija y lazos para amarrarlos.

Y en verdad, poquito antes de sonar las 8 de la noche, vio mi bisabuelo, venir a Don Felipe y, volvió nuevamente a preguntarle ¿De veras eres macho?  porque muchos si ven lo que yo hago con el miedo que tienen: mueren o se hacen en los calzones, Don Antonio le respondió: Ya le dije que aunque sea joven ya he madurado.

¡Vamos! Y rápidamente caminaron sobre el empedrado y, ni se oía el ruido de los huaraches, pasaron por Tezquipa (Lugar sobre la arenilla roja) y llegaron a Olac (Lugar de la tierra mojada y pegajosa), dieron vuelta donde termina la cerca de piedra y caminaron hasta el lugar llamado Cauá-omitepa (Sobre los huesos de los caballos) que era un tiradero donde todo mundo iba a esparcir su ceniza.

Cuando estaban sonando las ocho de la noche (tiempo de la Oración). Don Felipe se hinco de rodillas, se persignó y empezó a rezar -”Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre...”. Luego sacó una escoba de popote, un ayate y se preparó. Con el ayate se cubrió, se lo amarró en el pecho y en las piernas, después se puso la escoba entre los muslos a manera de cola, hizo todo esto mientras seguía rezando y empezó a revolcarse en la ceniza.

Cuando se levantó ya era un gran burro y sacudía su piel. Don Antonio se medio espantó; pero como era joven, inmediatamente se repuso y el asno con la cabeza le indicaba que se montara. Don Antonio le amarró con todas sus fuerzas que si hubiera sido un burro, le hubiera quebrado los huesos y empezó a aullar así Auuauauau. Y empezó a correr sin llegar a tomar algún camino, saltaba cercas, magueyes y volaba sobre los barrancos, sus cascos donde había arenilla, hacían saltar por doquier las rojas piedrecitas. En tierra buena: levantaba polvareda.

Frente a los poblados aullaba “Auaua auau”, cuando salían otra vez aullaba. Pasaron por Atocpan donde los que tenemos boca de perro (vulgares) llamamos “Los de la Frente como de amplia batea de madera” a sus habitantes; por Oztotepec, a cuyos habitantes apodamos Tuzas.

Cuando aullaba el nahual, se escuchaba cómo todo mundo roncaba. Cuando subió por la Sierra del Ajusco, Don Antonio tenía frío y le gritaba: ¡Don Felipe deténgase usted! Y el nahual corría más fuerte. La luna alumbraba con gran esplendor, ¡Era una noche muy bella! Se podían admirar el Gran alacrán (Osa Mayor), el Pequeño Alacrán (Osa Menor) la Serpiente (Draco), los Tres Amos de la Noche (Orión) y otras Constelaciones formadas por las hermosas estrellas.

A media noche llegaron a “Agua de Bendita”, así se llama el lugar donde la gente de Milpa Alta duerme a mitad del bosque cuando van a Chalma. El nahual aulló, Don Antonio desmontó del él y reconoció a mucha gente mientras ellos roncaban al dormir, encontró a su abuelita y a sus hermanitos, tratando de despertarlos y, como muchacho maldoso les movía los pies, se paraba sobre ellos, entre ellos pasaba y ninguno se movió. Ninguno abrió los ojos.

Don Antonio entonces, trataba de despertar a los vigías y, ellos roncaban, luego, entre los dormidos encontró el canasto de comida de su abuelita, tomó seis tortillas, tres de estas se comió el nahual, mientras que él se sentó a comer las otras tres con frijolitos y una riquísima salsa molcajeteada, cuando terminó la comida, el animal otra vez con la cabeza le decía al muchacho que se montara, cuando lo hizo, el Nahual empezó a correr y a aullar, entonces se notó que la gente despertaba y se apretujaba entre sí por el temor.

Caía la nevada, Antonio con una mano se cubría el rostro con la frazada, mientras que con la otra se aferraba a las ataduras del nahual, que saltaba sobre los riachuelos y, aulló para entrar a Santa Martha, así mismo cuando salieron, caminaron por las orillas del río y, también aulló a la entrada de Ocuilan, lo mismo al salir, así lo hizo también ya en Chalmita, que como está en una cañada, entre los cerros, empezaron a bajar por los sinuosos caminos empedrados, No se oía el ruido de los cascos, era como si volara.

Cuando llegaron a donde corre dulcemente el agua del río, empezaron a buscar un lugar donde encontraran ceniza. Cuando la hallaron, rápidamente el nahual empezó a revolcarse e inmediatamente se convirtió en hombre. Todavía tenía atado el ayate al pecho y en las piernas  mientras que apretujaba la escoba entre las piernas, envolvió entonces la escoba con el ayate y los fue a esconder entre las breñas, antes de que amaneciera el cuatro de enero.

Una vez que ambos eran humanos, se dirigieron a la Iglesia donde el sacristán ya empezaba a sonar las campanas que invitaban a la Remembranza de la vida de Nuestro Señor (Misa); se abrió el portón del templo, se persignaron hincados y empezó la Misa.

Cuando concluyó esta, se fueron a bañar a río y almorzaron con carne de cerdo en chile verde y picaditas acompañadas de tortillas saladitas de manteca y bebieron su pulquito. Pagaron y caminaron por todo ese poblado.

Tempranito llegaron algunos paisanos y empezaron a preparar las viandas de fiesta que acostumbramos. A la hora de la comida (medio día 12Hrs.) llegó el resto de peregrinos y entre ellos iba la abuelita de Don. Antonio junto con sus hermanitos. Cuando la señora los vio le dijo ¡Antonio, querido hijo mío!: ¡Como viniste, si yo te dejé en la casa y llegaste primero?

Le respondió: Vine con don Felipe y, caminamos toda la noche alumbrados por la luna mientras ustedes dormían, por eso nuestros pies están sumamente cansados. La viejecita  los invitó a unirse a todos los de nuestro pueblo y así transcurrió la Víspera y la Fiesta Grande del seis de enero: Algunos cantaban, otros bailaban zapateados o danzas religiosas.

Cuando empezó a oscurecer se escuchaban los cohetones que junto con las lucecitas invitaban a la gente, luego empezaron las brillantes luces de los fuegos artificiales que los cerros respondían en eco al ruido de sus truenos. Cuando terminó se fueron a dormir. Al otro día cuando amaneció, Don Felipe dijo: Antonio, hoy en la noche nos iremos para que nadie se entere cómo.

Dirás a tu abuelita: “Nos vamos antes porque si no lo hacemos, no habrá pulque para cuando llegue la gente, y tengo que componer a los magueyes para que den más aguamiel”, y así dijo el muchacho a su abuelita, por lo que compraron de toda la fruta que allá se produce como los plátanos, zapote negro, guajilotes así como de otras que se producen en la tierra caliente y fueron a encargar sus dos canastos y los dos de la abuelita, que al verlos juntos, pregunto: ¿Cómo se van a ir? Don Felipe respondió “Nos iremos con unos arriero de Mixquic, quienes nos pasarán a dejar en Malacachtèpec.

Se abrazaron y la engañaron de que salían. En seguida fueron a esconder los canastos en una huerta de aguacate y ellos se metieron entre la maleza para que nadie los viera, Una vez que empezó a oscurecer se prepararon y, Don Felipe bajó donde estaba el ayate y la escoba, pero antes ordenó: “Aquí espérame y cuando venga me harás la carga, luego te montas y nos iremos”. Poco después de sonar la hora del rezo llegó el nahual, el muchacho le hizo la carga, montó en él y se regresaron. Con toda la fruta y Antonio montado sobre el nahual, éste parecía volar.

Llegaron a Xolaltenco a la casa de Don Felipe, bajaron un chiquihuite con fruta y en Topancaltitla bajaron tres y se fueron a Cauaomitepa donde él se revolcó.

Cuando Don Felipe ya era hombre le venía platicando: Si vas a andar conmigo no te faltaría qué comer junto con tus hermanitos; tendrías todo lo que quisieras, como lo haz visto hoy, puedo cargar todo y te puedo enseñar cómo convertirte nahual.

Antonio le respondió: Usted sabe que soy huérfano; pero mi amada madrecita me dio estos consejos: ¡Mi muy querido niño! Por siempre tendrás primero a Dios Nuestro Señor. No robarás. No cambiarás mujeres. No engañes a nadie. Comerás tu alimento con la sal de tu sudor y tendrás una vida buena. ¡Y, Murió! Con lágrimas en mis ojos y con mi llanto le dije: “Así se hará” Y, ahora he deshonrado mi palabra.

Perdóneme usted, no voy a tomar este Gran Misterio que pone usted en mis manos. Lo que hoy he visto nadie lo sabrá. A lo mejor cuando sea un anciano, lo platicaré a mis nietos.

Este cuento lo escuché de los labios de mi querida madre Francisca Villanueva Rojas de Medina a quien apodaron “La India Bonita” hermana de Fidencio Villanueva Rojas, quien en mexicano se nombró “El que estudiaba para Desesclavizarse”, ambos fueron nietos de Don Antonio Rojas, quien nació por los años 1850 y murió en 1941.